
Decidimos, para concluir, realizar nuestro teatro de sombras, llamado "El sol quería bañarse"
Llegamos con bastante anticipación para preparar y ordenar la sala, armamos el escenario y para que los niños mantuvieran la expectación, decidimos que sería mejor que ingresaran por la puerta trasera, para luego ubicarse en las sillas y cojines que habíamos puesto para ellos.
Antes de dar comienzo al teatro, le preguntamos a los niños qué les habían parecido las actividades y cuál era su favorita, donde por lejos ganó el radioteatro de Pirigallo.
Para comenzar la representación, los niños hicieron la cuenta regresiva... diez, nueve, ocho, siete...
Y encendimos las luces y mientras se desarrollaba la poesía los niños estaban muy atentos y soltando grandes carcajadas, lo que nos hizo sentir una gran satisfacción por el trabajo realizado.Además, recibimos muchos aplausos, mientras pedían otra representación.
Una vez, finalizado el teatro, repartimos a cada niño una hoja de papel, en donde cada uno debía escribir un sentimiento, poema o poesía que se le viniera a la mente.
¡Qué sorpresa nos llevamos! Lindos escritos, hechos con dedicación y muchas ganas. ¡Simplemente un hermoso trabajo!
Los finales suelen ser tristes pero, en esta ocasión, cada uno de nosotros nos llevamos una gran alegría, un sentimiento de satisfacción al ver a esos pequeños divertirse con la simpleza y riqueza de un libro.
¡Nuestro objetivo fue sumamente cumplido!
¡Muchas gracias a todos los que participaron junto a nosotros y en especial, a todos los niños que se sumergieron el el mágico mundo de la literatura!










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